Tengo un tatuaje.

En realidad tengo más de diez.

Pero les voy a hablar de uno en específico y cómo algo que no podemos borrar, lo podemos resignificar en el tiempo.

De seguro te sirve.

En mi brazo izquierdo tengo tatuada una frase que se le atribuye a Ernest Hemingway:

“ESCRIBE EBRIO. EDITA SOBRIO”.

La verdad siempre me ha gustado escribir, pero era más un hobby que algo a lo que quisiera dedicarme.

El punto es que me tatué la frase desde su significado literal:

Cuando vivía por, para y desde el alcohol.

Casi como un: “Mejor pedir perdón, que pedir permiso”.

Pero la verdad, me equivoqué.

Este último año que llevo escribiendo más que nunca, y luego de repasar una biografía del autor, aprendí dos cosas:

  1. Al parecer nunca dijo esta frase como tal.

  2. El significado nunca fue literal.

El hombre se refería más a la embriaguez de la escritura, un estado de flow donde puedes escribir horas y horas sin parar.

Para luego, otro día, con mejor sueño, mejor cara y mejor hígado,
revisar, corregir, editar, pero sobre todo, eliminar.

¿A qué viene todo esto?

Los primeros años de mi vida profesional hice todo ebrio, impulsiva y desordenadamente.

Para ahora, un poco más viejo, aprendí a revisar, ajustar y en especial a vivir sobrio.

¿A qué viene todo esto?

Me encantaría preguntarles qué les parecen mis correos diarios.

Agradezco esos correos, aunque breves, representan mucho para mí.

Voy a seguir escribiendo, les guste o no, pero si les gusta, mejor.

¿A qué viene todo esto?

Es agradable saber que hay personas con 3 minutos de cordura cada día.

pd: Puedes responder este mismo correo, y la internet lo llevará a mi bandeja de entrada personal.

pd2: O puedes escribirme en Instagram, Fotolog, MySpace, ICQ…

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