Ser un ‘Flying Winemaker’.

Era lo que soñábamos todos los ignorantes alumnos de enología en nuestro último año.

Viajar a distintos países, usar tu criterio, crear vinos únicos y tener una opinión.

Todo eso basado en el primero de ellos, Michel Rolland, enólogo francés que le puso madurez y madera a todos los vinos entre los ‘90 y los 2000.

No era muy fanático de los vinos sin alcohol.

Su mejor frase:

"Un vino sin alcohol es como un coche sin motor; puede verse igual, pero no te lleva a ninguna parte".

¿Qué admiro de él?

Tener criterio y tener una voz.

Aunque sea distinta.

Si no, como pasa ahora, son todos copias malas de la copia menos mala.

En su momento nadie confió en él y terminó creando vinos como Château Angélus, Clos de los Siete o Clos Apalta.

Llevan meses, semanas o días leyendo el newsletter del próximo Michel Rolland Sin Alcohol.

Solo el tiempo lo dirá.

Si quieres que te asesore en la creación de tu próximo vino sin alcohol. Escríbeme.

Serás tú o la viña del lado.

Pero será.

pd: En mi primer trabajo de enólogo me tocó estar en una degustación con él. No crucé ni una sola palabra. No fue necesario. Solo lo miraba y pensaba en cuánto me faltaba por aprender. Aún lo pienso.

pd2: Descansa en paz, Michel.

Reply

Avatar

or to participate