Saber que vamos a morir es la única certeza que tenemos en la vida.
Y es de lo que menos hablamos.
Y todos sabemos cuándo una empresa va a morir. Y no lo hablamos.
Le tememos a la muerte. Mi perro no.
Y eso lo hace libre. Y le deja disfrutar hasta el último minuto de su día, incluso cuando se toma una siesta al sol.
¿Cómo logramos esa libertad?
Entendiendo qué evitar para no morir.
Allied Domecq, un distribuidor que era tan grande como Diageo, no quiso premiumizar su portafolio. Se vendió antes de quebrar.
Widmer Brothers, pionero en cerveza artesanal, le entregó toda su distribución a un único gigante. Cuando se estancó, tuvo que vender por no tener capacidad de reacción.
Four Roses decidió que vender era más importante que la calidad y diluyó su whisky estrella. 50 años malos hasta que se vendió, eliminaron el producto mezclado, volvieron a la pureza y hoy son lo que son.
¿Cobardes, no?
Las empresas no quiebran de la noche a la mañana.
Quiebran en una decisión tomada años antes.
Como las viñas que no quieren lanzar productos sin alcohol.
O por lo menos ofrecer algo distinto de verdad.
pd1: Así que cuida tu presión, tu nivel de azúcar y haz deporte. Mi perro no sabe que va a morir. Tú sí.
pd2: El Playbook son 12 pilares para que tu empresa, producto o tu cargo no mueran. Implementa uno y sé valiente.


