Nunca cambio el punto de sal de ninguna comida.

Se come tal como la entregaron.

Y Henry Ford estaría orgulloso de mí.

Me encanta esta historia porque odio a la gente que hace empolvados de sal.

Ford, antes de contratar a alguien, lo invitaba a comer.

Si aplicaba sal a su comida antes de probarla, no lo contrataba. Simple.

Por 3 razones muy lógicas.

  1. No respeta el trabajo de la persona que preparó el plato.

  2. Aún no ha probado el plato, por lo que tomó decisiones sin información. Grave.

  3. No cuida su salud.

Y Ford tenía y sigue teniendo razón.

Un fastidio trabajar con personas que salan su comida antes de probarla.

Son los mismos que citan a reunión y pudo ser un mail.

Son los mismos a los que no les gustan tus ideas, sólo las suyas.

Son los mismos que confían más en su intuición que en los datos.

Conozco a un Gerente General, con quien cené varias veces, que nunca toca el salero.

A la fecha, es el único que ha dicho que en cinco años, el 30% de su portfolio será Sin Alcohol.

Porque está mirando datos.

Deberías hacer lo mismo. Y el Playbook es eso. Datos sobre el mundo Sin Alcohol.

Un diagnóstico. No intuición.

pd: 10 gramos de sal por cada litro de comida. Si el punto de sal dependiera de cada mano, los restaurantes no tendrían estrellas Michelin.

pd2: 10% de crecimiento anual. Si el crecimiento de tu negocio dependiera de tu intuición, los inversores no tendrían análisis como el BSM° Score.

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